Acompañamiento a artistas y escritores

En un mercado sobre poblado, como es el mercado del arte, encontrar un nicho es una prioridad para un artista visual, un escritor, o cualquier otro productor de arte. La vieja historia de ser “descubierto” por su “calidad y propuesta innovadora”, es un cuento que pertenece a finales del siglo XIX y principios del XX.

A partir de la caída del muro de Berlín, el capital se enseñoreó de la categoría y de ahí en adelante, las ferias y las promotoras de arte, comenzaron a cobrar sustanciales montos a artistas y demás personajes del gremio, para permitirles participar y mostrar su trabajo en eventos de firmas reconocidas, que al igual que las marcas del “high fashion,” son deseadas por el “status” que ofrecen, la percepción de calidad que brindan al público consumidor. Esta nueva ley de la oferta y la demanda, minimizó las posibilidades de ser seleccionados por un comisario, un coleccionista o por un marchand únicamente por el trabajo del artista, lo que requiere que en la actualidad se diseñe un verdadero plan de marketing para que el artista se posicione, quizás no  para alcanzar entrar al MoMA o donde quiere estar, pero sí en el nicho que le corresponde y que no ha descubierto ya sea porque lo desconoce o porque no ha sabido verlo.

Es plan de marketing consta de estrategias de relaciones públicas y tácticas de comunicación, así como de creación de capital social para el artista, que hace posible su inserción en un nicho privilegiado para sus lenguajes artísticos. A partir de ese momento, su trabajo se dirige a buscar el liderazgo de  ese espacio, para conseguir el reconocimiento deseado.

Creamos o no creamos en el mercado como sistema del arte, existe. Está ahí, y si el artista quiere significarse en él, debe aceptarlo y aprender a manejarse en un entorno competitivo, un tablero de ajedrez. Asumir esa realidad no debe ni puede afectar la sinceridad de su trabajo, porque entonces no sería más un artista, sino un comerciante.

El secreto radica en aprender a navegar en un océano de miradas domesticadas por el consumo y sin creerles, identificar los segmentos que le convienen al artista. Ese es el trabajo del acompañamiento que doy a varios artistas, desde mi experiencia en marketing (Master en Mercadeo estratégico de la George Washington University); mis estrategias de visibilidad cultural a través del turismo (Modelo Punta Islita, que aunque se lo abroguen otros, es mi estrategia Hotel Destino, la que realicé) y el acompañamiento a varios artistas, centroamericanos e internacionales quienes se han significado en su segmento específico y han logrado posicionarse ostensiblemente.

Pero para conseguirlo, no se trata únicamente de enfocarse en el mercado fríamente, sino de potenciar la capacidad de cada artista, mediante este sistema:

https://es.scribd.com/doc/184611172/Coaching-ontologico-creativo

En seguida, sólo algunos nombres y algunos productos de comunicación y curatoriales que he elaborado para ellas:

Aimée Joaristi 

 

Alessandra Sequeira

Ilse Ortiz de Manzanares

http://www.ilseortizmanzanares.com/

Claudia Fuentes de Lacayo

Agnes Imbert (escritora)

https://agnesimbert.wordpress.com/

Ruth Moreno

http://www.ruth-moreno.com/

Alejandra Gutiérrez Moya

https://tejolavida.wordpress.com/

Laura Báez de Lacayo

Mariu f. Lacayo

https://www.facebook.com/mariuf.lacayo/?fref=ts

también apoyo a diseñadores de modas, aquí, la representante del slow-fashion en Costa Rica:

Irene Piedra Batalla

http://turquesa-slow-fashion.com/

Para conocer mi trayectoria, pulse este vínculo por favor:

Marcela Valdeavellano Valle, CV 2015.