ARTE QUE HACE CONSCIENCIA SOBRE LA VIOLENCIA, ILSE ORTIZ DE MANZANARES

32077704_10155262577096956_2636372100197122048_nEn el libro de Editorial Piedra Santa, Guatemala: “Literatura de Aquí y de Allá” en 2017, Ilse Ortiz de Manzanares fue invitada a enviar imágenes de pinturas de sus serie del libro “Sólidos Heridos” para ilustrar “La Edad de la Inocencia”, literatura testimonial de Sergio Ramírez Mercado, el gran escritor nicaragüense, reciente Premio Cervantes. Y seleccionaron los editores, Irene Piedra Santa y Raúl Piedra Santa, dos imágenes:

Sólidos Heridos, Ilse Ortiz de Manzanares_Página_116
Ilse Ortiz de Manzanares, Púas, óleo sobre lienzo, 66 x 47 cm. 1979.                                         Colección Ramiro y Carolina Manzanares.
Sólidos Heridos, Ilse Ortiz de Manzanares_Página_110
Ilse Ortiz de Manzanares, Fisuras, óleo sobre lienzo, 120 x 90 cm. 2000. Colección privada.

Estas piezas Ilse las explicó con sus propias palabras de esta manera en la publicación:

Sergio Ramírez plasma en su texto “La edad de la inocencia” lo sucedido el día cuando entraron victoriosas las columnas de jóvenes guerrilleros a la que hoy es “La Plaza de la Revolución”. Mis pinturas reflejan los horrores de la guerra, una guerra que costó tantas vidas; reflejan el tremendo triunfo pírrico de la guerra, en la que al final, no hay ganadores, nunca los hay, no puede haberlos después de tanta violencia, dolor emocional y destrucción. Todos sabemos que la violencia engendra violencia siempre y que no se trata de tomar partido, sino que la violencia no conduce jamás a la paz, porque más tarde o más temprano, resurge entre las heridas de los sobrevivientes y cada una de estas pinturas refleja los diversos aspectos de los desechos de la violencia, que no puede arrancarse con más rudeza, porque el dolor permanece para siempre y vuelve a resurgir. Sólo el diálogo abierto evita la crueldad y facilita el retorno a la fraternidad y a la sanación de los pueblos”.

Sólidos Heridos, Ilse Ortiz de Manzanares_Página_130
                Ilse Ortiz de Manzanares, Esquirlas V, óleo sobre tela, 120 x 90 cm. 1997.                      Colección Privada, Santa Fe de Bogotá, Colombia,

Este texto, escrito por Ilse  hace muchos años y publicado bajo una de sus pinturas en el libro de Editorial Piedra Santa “La edad de la Inocencia”, es tan real y atemporal que cuando lo encontré hace unos días y lo leí de nuevo, confirmé su impresionante capacidad de captar la ruptura geométrica de la unidad, tal como cada una de sus pinturas del siglo pasado refleja, mostrando el dolor de las esquirlas y los fragmentos de los “charneles” (en Nicaragua charnel es el fragmento de granadas y morteros que al estallar quedan en el cuerpo de las víctimas o en los alrededores). Asimismo, su concepto de geometrías rotas, tal como ella lo planteó en sus óleos  de la época de la guerra civil en Nicaragua, vuelve a validarse a través del recuerdo de la proporción áurea, que es la que permite construir los sólidos platónicos, poliedros, y fractales continuos, que se mantienen sólidos y perfectos mientras la unidad permanezca. Ilse captó perfectamente que la violencia quiebra la unidad formal no sólo de las figuras geométricas, sino de los pueblos, porque ella siempre ha trabajado en consonancia con la geometría sagrada, a la que se refiere Gaudí de esta manera:

“La Geometría Sagrada es una metáfora de la Ordenación del Universo: es el estudio de las proporciones, patrones, sistemas, códigos y símbolos que subyacen como eterna fuente de vida de la materia y del espíritu.”

Sólidos Heridos, Ilse Ortiz de Manzanares_Página_001Por tal motivo, su serie “Sólidos Heridos”, se convirtió en un excelente libro editado por el poeta nicaragüense Julio Valle. Esta serie se refiere a esa ruptura, porque cuando un pueblo pierde su unidad y fraternidad frente a la violencia, su proporción áurea se rompe y hiere cuerpos, mentes y espíritus de sus pobladores y del mundo, porque la sombra de sus proyecciones lo cubre, tal como el analista Carl Gustav Jung explicó, reconocido psiquiatra y psicólogo suizo que recorrió caminos poco explorados para llegar al centro mismo de la mente humana:

nuestro desarrollo psicológico no puede separarse ni de nuestro entorno cercano, ni de nuestras raíces familiares, universales y cósmicas. Somos una mente individual que forma parte de una mente colectiva. Nos nutrimos tanto de los sucesos y aspectos externos que vivimos como de todo aquello que no hemos vivido. Tenemos una conexión profunda con todas las generaciones que nos han precedido. Es así como aparece la sombra. Una creación inconsciente que nos acompaña siempre,  aunque parezca algo oculto, su presencia existe, crece y tiene influencia en nuestra psique de manera profunda. Para conseguir estar felices en nuestra piel debemos integrar todos los aspectos de la sombra del pasado, hacernos conscientes, dejar de correr hacia algo externo y mirar hacia dentro y observar sin prejuicios lo que vemos. Lo que nos da miedo, lo que nos hace sentir profundamente, lo que nos enfada, lo que nos decimos a nosotros mismos en nuestro diálogo interior. Cada aspecto oculto hecho consciente es lo que crea realmente la geometría de nuestra vida.”

Sólidos Heridos, Ilse Ortiz de Manzanares_Página_104
                    Ilse Ortiz de Manzanares, técnica mixta sobre lienzo, 120 x 120 cm. 1982.                                  Colección Banco Popular Dominicano.

Por su magnífica percepción de esta realidad, estos óleos con técnica mixta cuentan con un fondo oscuro, porque habitan en la sombra de la redundancia de lo que el inconsciente de los pueblos repite porque no se integra en su consciencia. Esa es la razón por la que sus pinturas que representan la ruptura de la unidad y el espíritu de Nicaragua, reflejan en la actualidad esa sombra del inconsciente colectivo de su pueblo que vive de nuevo en una situación similar a la que vivió frente a la violencia sufrida para derrocar a Somoza, repitiéndose la pérdida de vidas y la represión frente a la dictadura.

Ilse es de las pocas artistas conectadas con el Todo, dada su gran generosidad con todas las personas, su respeto por el prójimo y por la naturaleza, así como su verdadera entrega al Creador. La admiro profundamente y en estos momentos de tanto dolor en Nicaragua, su obra pictórica de hace tantos años, refleja ese inconsciente de la sombra que habita a su colectivo nacional, que vuelve a repetirse dolorosamente ahora, por lo que su obra es una metáfora de la lección a aprender para evitar de nuevo estos terribles sucesos.

Foto 103
                Ilse Ortiz de Manzanares, Sólido Herido III, óleo sobre tela, 2003.                                    Colección Mercedes y Alejandro Aróstegui

por Marcela Valdeavellano-Valle, mvaldeavellano@arteresponsable.com

 

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