Karla Valle-Griffith, paquetes y fragmentos

 

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Karla Valle-Griffith, Incógnitos, óleo sobre tela, 47 x 54 “.

 

 

Paquetes, envoltorios de colores amarrados con un cordón que al pasar el tiempo ceden espacio a fragmentos de porcelana dispersos. Estas imágenes corresponden al imaginario de la artista nicaragüense Karla Valle-Griffith, quien de esta manera demuestra su coherencia en la búsqueda de un lenguaje propio.

Karla eligió expresarse a través del hiperrealismo, una tendencia en las artes visuales que da inicio a finales de la década de los sesenta  del siglo pasado y se caracteriza por una vuelta al realismo pero con un “toque pop”. Esta elección tiene sentido a partir de la intención de la artista de mostrar de manera evidente el acontecer sociocultural de Occidente, mostrar la  hiperrealidad, sin disfraces, aunque sus objetos sean una metáfora de las relaciones humanas.

Se ha dicho que sus paquetes “no son de ella”, porque quien primero “empacó” hiperrealistamente en América Latina, fue el fallecido pintor chileno Claudio Bravo:

http://www.claudiobravo.com/index.html

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Karla Valle-Griffith, Un brindis, óleo sobre tela, 26 x 47 “

Sin embargo, hay varios otros artistas que eligieron los paquetes para envolver historias, entre ellos, el espectacular pintor hiperrealista Yrjö Edelmann, finlandés quien se dedicó en Suecia a empacar paralelamente a Bravo, sin conocerse ambos. Edelmann se hizo famoso por su empaque de la botella del vodka Absolut y continuó empacando desde entonces, con una inmensa diferencia, el paquete no está enmarcado por el lienzo, lo trasciende.  Las obras de Yrjö Edelmann son tan precisas que se traducen sin lugar a dudas como fotografía. Son lienzos de forma irregular que aumentan así el efecto trampantojo (Trompe-l’œil). La cinta adhesiva y el cordón sostienen el papel de regalo en su lugar, con las arrugas que cubren la superficie del paquete, el que a menudo es metálico.

http://www.craigheadgreen.com/artists/edelmann/

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Karla Valle-Griffith, Sorpresa, óleo sobre tela, 47 x 54 “

Comencemos entonces por aquí, ¿por qué Karla eligió también pintar paquetes? el aspecto ilusorio de la realidad en la pintura hiperrealista, es un reflejo de las apariencias que tanto apreciamos en nuestro sistema de vida eurocéntrico. Bravo, Edelmann o Valle-Griffith pueden pintar un paquete perfecto, y todos se asombran por la maestría que demuestran en su trabajo pictórico. ¿Pero qué oculta o protege ese paquete perfecto? Cuestionado por la prensa sueca, Edelmann dijo que “- empacamos nuestra realidad con apariencias que consideramos perfectamente logradas para que el vecino piense de nosotros lo que nosotros queremos parecer… y el paquete es tan intrincado, con tantas vueltas, arrugas, amarres y cintas engomadas, que logramos disuadir “al otro” de que así somos… no somos capaces de darnos cuenta que elegimos ser la representación de un paquete y no su contenido”-.

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Karla Valle-Griffith, Marfil, óleo sobre tela, 40 x 60″.

Karla no conocía a Edelmann ni sus declaraciones, sin embargo, es así como inicia su proyecto hiperrealista, empacando a todo color un contenido desconocido, porque eso es lo que hace la cultura de mercado en nuestras vidas. Desde que vi sus paquetes aparejados a la porcelana quebrada y desperdigada, me di cuenta que su volición fue la de desempacar los fragmentos de una prístina porcelana blanca, que ha sido fracturada por la incapacidad humana de reconocerse más allá de las apariencias.

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Karla Valle-Griffith, Distracción, óleo sobre tela, 40 x60 “

Fondos planos rojo, azul lavanda o verde pop, sobre los que los pedazos de porcelana quebrada se desperdigan. Bodegones pop en los que la porcelana china – la fragilidad del tiempo y la memoria- , yace fracturada. Karla explica que ella hace “alusión a algo más allá de lo que realmente está pintado.”

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Karla Valle-Griffith, Separación, óleo sobre tela, 35 x 54″.

Ella explica que intuitivamente elige colores y composición con el objetivo de infundir sus piezas con la necesidad de preguntarse ¿por qué están rotos los platos, teteras tazas o floreros? Además, ella se mantiene abierta a las ideas que van surgiendo mientras la pintura se desarrolla.

Su obra hiperrealista roza la abstracción, al realizar lienzos de gran formato con fragmentos muchas veces ininteligibles, no siempre es fácil saber a qué parte de una jarra o un plato pertenece un trozo u otro, pero se sabe que pertenecen a una vajilla. Karla logra con su propuesta poner en jaque el área más familiar del hogar, la mesa, el sitio en el que se comparten los alimentos. Conversando con ella, le conté del sociólogo francés Vincent de Gaulejac, a quien envié imágenes de su obra, conociendo sus estudios profundos sobre las paradojas de la vida cotidiana.  Gaulejac hace sociología clínica de la historicidad: significa que los conflictos del presente están condicionados por las contradicciones no resueltas del pasado y eso exactamente es lo que plantea sin palabras Karla Valle-Griffith. –“Es mejor romper con la norma antes que repetir la norma que multiplica la fractura y el dolor”-.

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Karla Valle-Griffith, Olvido, óleo sobre tela, 47 x 54 “

Karla nos propone así observar los aspectos subjetivos y objetivos, articulados uno sobre los otros. Gaulejac comenta al respecto: “-En realidad, la identidad adquirida es por un lado la identidad heredada y, por otro lado, lo que Paul Ricoeur llama la “identidad narrativa”, es decir, construirse como un sujeto y conquistar una autonomía con relación a lo heredado. La tensión entre las dos genera el cambio”- y es esa tensión la que nos presenta Karla para construir una nueva identidad,  que fluye en el color y la forma.

A raíz de su reciente exposición en Art Fusion Gallery, de Miami, Karla ha recibido varias invitaciones para exhibir, entre ellas la de la Galería Rocío Quiroa de Guatemala, para que se una a la muestra de pintura en gran formato de Laura Báez de Lacayo y Mariu F. Lacayo, de Nicaragua; Alessandra Sequeira y Cristina Gutiérrez-Cruz, de Costa Rica e Irene Mineko Chi-Ná de Perú, que se exhibirá en Santo Domingo del Cerro de los Museos de Casa Santo Domingo, en Antigua Guatemala en junio 2016.

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Karla Valle-Griffith, Angustia, óleo sobre tela, 23 x 29 “

El poder del fragmento es el poder fractal de la naturaleza. El término fractal (del latín fractus, interrumpido o irregular) es acuñado por Benoit Mandelbrot en su libro “Los objetos fractales” (1975). Un objeto fractal es un artefacto físico (natural o artificial) cuya morfología se muestra extremadamente accidentada. Los fragmentos se repiten en un sistema susceptible de una dinámica compleja, cuyo principio de transformación específico es la turbulencia, esa que genera el cambio y que nos propone Karla Valle- Griffith. ¡Gracias Karla!

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