Francisco Herrero Peñuela, Google Maps

Francisco Herrero Peñuela, incrustaciones, diámetro 140 cm. circunferencia. 2013.

Francisco Herrero Peñuela, incrustaciones, diámetro 140 cm. circunferencia. 2013.

Un antiguo lenguaje transgenealógico es el que traduce en imágenes multifacéticas Francisco Herrero Peñuela  en sus piezas de taracea e incrustaciones. Y le llamo un lenguaje transgenealógico porque articula una práctica relegada al olvido por el arte contemporáneo, en la que Hispanoamérica se destacó a partir del siglo XVII, que es la intarsia y la marquetería. Este arte podríamos definirlo como la combinación y ensamblaje de segmentos de maderas variadas, conchas y otros elementos, en diseños definidos por su autor, como si de un rompecabezas se tratara, valiéndose de sus vetas y matices para  lograr  complejas piezas ensambladas de alto valor estético.

Lo novohispano adquiere matices descoloniales cuando se desempolva este quehacer que mucho más que una artesanía repetitiva, fue para los árabes (quienes implantaron la técnica en España) una manera de rendir tributo a Alá con incrustaciones de nácar, conchas y maderas.  Además, para los italianos del siglo XV se constituyó  en un sistema para dejar atrás los estucos y las paredes pintadas del Trecento mediante la introducción de formas heráldicas y vedute  – vistas generalmente urbanas, en perspectiva, cartográficas muchas veces, que reproducen panoramas-  realizadas en maderas preciosas, sustituyendo la pintura. En América, a la llegada de los españoles la taracería o intarsia alcanzó una nueva dimensión en manos de los indígenas, quienes vieron en este sistema – como en la arquitectura- una manera de representar sus símbolos negados por la cultura colonial.

Francisco Herrero Peñuela, Incrustaciones, 84 x 62 cm. 2013.

Francisco Herrero Peñuela, Incrustaciones, 84 x 62 cm. 2013.

A mediados del siglo XIX, a pesar de los etnocidios, en Costa Rica la población era en gran mayoría indígena y mestiza, siendo estos los creadores del excelente trabajo en mobiliario cuyas contadas piezas podemos aún admirar en el Museo Nacional y en sacristías de las iglesias más antiguas. Sin embargo, en un sistema de castas como el que se implantó durante la colonia, estos artistas capaces de realizar el periodo más creativo y abundante del arte colonial en estos territorios, son prácticamente desconocidos, sobre todo porque se vieron sometidos a un proceso de aculturación artística continua para transformarse en artistas “europeos” convirtiéndose así en subalternos.

La relación entre poder y arte ha sido siempre tan estrecha, que de la misma manera que ocurre con el papel que ha jugado la iglesia o la aristocracia en la generación artística, resulta difícil entender unas sin las otras.  Por eso, las piezas que sobrevivieron pertenecieron a casas acaudaladas o a las instituciones religiosas y no son fáciles de identificar por el público en general. De tal modo que cuando surge de pronto un artista dedicado a este lenguaje, utilizando reciclaje de maderas, sin talar bosques, o recogiendo conchas y estrellas de mar encontradas en las playas de Guanacaste, resulta en un híbrido que aparece por generación espontánea, iniciando un diálogo de características inquietantes con el lenguaje visual de su hijo, quien se inició como artista antes que él, siendo así que Federico Herrero Zamora es el primero en asombrarse de la mirada que sobre las chapas de madera aplica su padre, Francisco Herrero Peñuela, quien propone piezas que pudieran leerse como mapas de Google Earth, ciudades o figuras abstractas que recuerdan a los futuristas, realizando también un corte y enchapado tan detallado y preciso en algunas de ellas, que aluden sin pretensiones a la práctica “del cubismo del Renacimiento”, como llamó André Chastel a la intarsia.

Francisco Herrero Peñuela, incrustaciones, 130 x 190 cm. 2013

Francisco Herrero Peñuela, incrustaciones, 130 x 190 cm. 2013

El análisis de estas piezas no puede ni debe hacerse a partir de nociones artesanales, aunque el empleo de la marquetería esté muy difundida en el país. Herrero Peñuela desarrolla un lenguaje complejo y actual a partir de una práctica subalterna, y es que es subalterno todo aquello que no se reconoce como una práctica normalizada por la cultura del mercado imperante. Es por eso que el artista propone un giro descolonial en su proyecto, ya que no limita su discurso a las teorías legitimizadas por las jerarquías del arte institucional, sino que parte de una praxis inferiorizada para elaborar una visión universal y diversa, en la que engloba múltiples lecturas en cartografías desbordadas, satelitales o que nos conducen por rutas laberínticas, como nuestra historia ancestral.

Dé un paseo virtual por estas cartografías en madera, fotografía por Isaac Martínez:

http://isaacmartinez.com/woods

La muestra permanecerá abierta hasta el 9 de agosto en DES PACIO, Avenida 7 Calle 15, San José, Costa Rica. Para consultas,  visitar www.des.pacio.org o escribir directamente a paciodesgaleria@gmail.com

Francisco Herrero Peñuela, Incrustaciones en madera, 245 x 123 cm. 2013.

Francisco Herrero Peñuela, Incrustaciones en madera, 245 x 123 cm. 2013.

Un pensamiento en “Francisco Herrero Peñuela, Google Maps

  1. Antes que nada dejar primero un saludo y abrazo a mi muy respetado cuñadito Sr Francis te quiero felicitar por tan hermosas obras de arte te felicito y deseo que tengas mucho exito.

    MI QUERIDO SOBRINO FEDE A TI TAMBIEN TE FELICITO POR TODA TU TRAYECTORIA COMO El ARTISTA PROFECIONAL QUE ERES
    LOS QUIERO TU TIA Y CUÑADITA LILLIANA

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